miércoles, octubre 26

Diversidad de juicios

Tanta buena onda en este día era demasiado bueno para ser verdad. Termino mi día con el cierre de un capitulo y continúo escribiendo mi historia, ahora en singular.

Algún día en la vida tuve una historia de amor completamente bella, sin embargo ese amor que me hacía mantener los pies fuera del suelo poco a poco se me escapó de las manos. No fue gusto propio. Le quise hasta límites insospechados, completamente excesivos. Tanto, al punto de soportar su indiferencia hacia mi par de ojos bien maquillados o a mi cabello remotamente arreglado. Superficial dirán, pero no. Esos fueron ejemplos, así existen muchos y cada detallito cuenta: ya sea para bien o para mal. En esta ocasión el resultado fue todo menos positivo. Llegué a un punto en el que hasta los celos desaparecieron. Mantenerme a raya me ha ayudado a soportar las presiones alrededor mío. Crecí, reflexioné o adquirí coraje. No me daba lo que necesito. Tal vez lo que merezco sí, pero no lo que necesito. Y yo no le doy el respiro que requiere. Ni yo soy tan perfecta ni él es la deidad que lo creí hace poco más de 38 meses.

Estamos y fuimos, pero ya no somos. Duele, pero nos recuperamos.

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