martes, octubre 25




Sí, aquí estoy con la sonrisa de oreja a oreja y por fin puedo decir que aprobé ese examen que tanto miedo le tuve desde que entré a la Facultad, más especialmente cuando entré al segundo semestre de la carrera. No hay mejor sensación ni momento más satisfactorio que superarse a uno mismo. Soy feliz.

Además hoy fue un día hermoso: relajado y lleno de suerte (o buenas intenciones, dirían los escépticos). También el día se me iluminó porque una de mis escritoras favoritas abrió su blog personal y eso me calma las ansias mientras publica su próxima novela.

Tengo una duda enorme: Cuando quieres que un deseo se cumpla, ¿debes platicarlo o no? Me han dicho que más que eso, se debe tener fe, pero por desgracia yo de eso no se mucho.

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