viernes, noviembre 18

Comienzo

Es mayo de 2008 y mi mente me traiciona. También mis sentidos lo hacen, mi vida entera se dulcifica cuando lo miro, muchas veces de reojo. Suele sentarse al otro lado del salón, bastante lejos de donde yo ocupo el pupitre doble que comparto con mi mejor amiga.

Hasta hace unas cuantas semanas no me percataba mucho de su existencia ni de lo bonitos que son sus enormes ojos verdes. A impresiones lejanas sin cruzar mucho la palabra me parece una persona interesante, el tipo de hombre que crea su propio mundo, tan auténtico, intrigante. Maduro tal vez lo es, aunque a juzgar por el montón de atenciones por parte de la administración escolar no estoy muy segura. Me gusta. Sin embargo, no me lo puedo imaginar como es cuando está de novio. No resulta, se mira bastante independiente y simple.

Enloquezco, por su causa esta vez es en el buen sentido.

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