sábado, enero 14

Dilema

Un repentino sentido de responsabilidad me sorprende mientras leo conversaciones pasadas y me sugiere que no continúe, que cierre el visor de historiales, apague la computadora y me vaya a dormir. O mejor aún: que lea textos escolares para el tan cercano regreso a clases.

No obedezco, ni siquiera me he tomado la molestia de prestarle más atención de la que le prestaría a un par de aliens ebrios. "Sobre aviso no hay engaño", me grita la mente con eco melancólico y poco a poco la pesadez de miles de recuerdos se apodera de mí.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonitos son los recuerdos (unos mejores que otros, no?)!

Ale dijo...

No cabe duda de que unos son mejores que otros, pero cada uno tiene razón de ser e invocarlos después del paso del tiempo es realmente gratificante ;)