sábado, enero 12

De vez en mes

El enojo, la decepción disfrazada y la fortaleza fueron falsos. Me quebré. Sollocé lenta y quedamente sobre el asiento del copiloto y de pronto me vi empapada en llanto sobre su regazo. Me quebré de verdad. Mis lágrimas ajenas mojaban rápidamente sus jeans ya de por sí oscuros y sus manos acariciaban dulcemente mi cabello. "¿Qué sientes por mí?", preguntó casi casualmente en medio de la tormenta (mi tormento). Sin predecir ni temer, después de eternos segundos contesté. Y ahí supo que él era toda mi vida.

No hay comentarios: