martes, abril 30

Retacitos

"Intentar explicar lo que me pasó en las siguientes horas no tiene mucho sentido. Porque esas horas no lo tuvieron, fueron de las más absurdas que viví. Todo me parecía extraño, como si hubiera entrado en mi casa y no estuvieran los muebles, o por lo menos como si estuvieran cambiados de lugar. Como entrar en un departamento donde entraron ladrones: todo desordenado. Desordenados los pensamientos, los sentimientos, mis cejas, mi pelo, el maquillaje de mi cara, desordenados los suspiros, las manos en el piso, las manos en la cabeza, las manos secándome la nariz, las manos pasando los mocos por el pijama. Las manos que no iban a tocar más ese cuerpo. Mi cuerpo que no iba a volver a dormir. Mi cama que iba a quedar sola y fría, mis jeans nuevos que no quería usar jamás. Mi vida absurda desordenada. ¿Quién puede abandonar a alguien así, sin dar explicaciones? ¿Cómo podes entrar en la casa de alguien que te ama y tirar así como quien tira un papel en la calle un "no quiero verte más"? ¿Qué clase de ogro?"

Los escalofríos de ese tipo son fácilmente identificables. Son resultado de una ridícula y dolorosa suma de mil descargas eléctricas, oscilantes y temblorosas. Únicos en tipo, relación y destino.

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