sábado, julio 20

(Des)equilibrados

Dan las tres, las cuatro y las cinco de la mañana mientras yo continúo perdida, ensimismada en la lectura que he leído ya mil veces (sin exagerar) y de la cual podría recitar de memoria pasajes y pasajes. Las páginas de mi libro favorito reposan en electrónico sobre la pantalla del computador. A cada línea, me acaricia la crudeza de las experiencias vividas por su autora casi adolescente. Desgarrador, dramático, frágil, muy propio.

"No puedo separar a la tú-persona de la tú-novia. Eres una sola. Si estás mal en tu vida, estás mal conmigo", reza la página ochenta y dos. Tan cierto, tan cotidiano, tan sumergido. Experiencias que no son transmisibles pero que, sin embargo, unos pocos las entendemos a la perfección.