sábado, enero 26

Sobrepasé mis límites positivos

Adoro la manera en que me mira con esos inusuales ojos, únicos en toda la extensión de la palabra. Lo sé porque yo los he visto con mayor amor que nadie y porque he mirado a través de ellos. Adoro pasarme los días casi completos a su lado. Cocinar para él, desayunar con él y perderme en él. Todo él. Absolutamente todo. Adoro quedarme dormida sobre sus piernas mientras miramos una película mañanera. Lo adoro entero.


miércoles, enero 23


Para los placeres: Abz y nada más

Enviado: 19 de julio

Hoy hace mucho frío fuera y dentro de mí. Pienso que tal vez siempre fue así pero estaba ciega, entonces ahora sí puedo darme cuenta porque ciertas cosas me fueron abriendo los ojos de a poco. Quise escaparme un poco de la realidad pensando que todo iba a cambiar con el tiempo, pero ya ves: mañana van a ser ocho meses y todo sigue igual. Mal.

Este e-mail puede parecerte muchas cosas, incluso un e-mail como cualquier otro de los cientos que te mandé durante meses. Pero este es diferente, es el de despedida. No me voy por una semana o por dos, me voy de tu vida para siempre porque sé que estoy de más. No me necesitas tanto como yo a ti y muchas veces me dijiste que en las relaciones hay que dar y recibir por igual; no se está cumpliendo esa regla. Siento que siempre sentí más que tú. Entonces digamos en nuestra relación no existe un equilibrio. O no nos vemos nunca, o estamos peleados… siempre hay un tema para discutir entre nosotros. No tuvimos ni una sola semana de paz en ocho meses. Creo que es importante un poco de relax, creo que llegó el día, ¿no?

El tema de vernos más seguido también quedó en la nada. Ya ves: durante el año te veo (si se te antoja) dos veces por semana. Ahora estoy en vacaciones, no te voy a ver ni una vez. Hoy no, tienes una reunión de amigos. Mañana tampoco, viajas. ¿Qué tiempo me dedicas de tu vida? ¿Cuatro horas por semana? ¿eso es un noviazgo? “Con respecto a vernos más seguido, sabes que se complica un poco: mis horarios, los tuyos, estamos un poco lejos, etc; pero vamos a tratar”. No. No te creo una palabra más. Ahora ni siquiera nos vemos los días que supuestamente nos teníamos a que ver. Olvídate.

A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere, pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a ti sí te alcanzó, porque no necesitaste nunca verme. Pero no fue suficiente para mí, que te quise con el alma y no podía verte jamás. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”. Creo que describe perfectamente el “amor” que me tenías. “Pendeja, no lastimes a quien necesitás, tira tu orgullo a la mierda alguna vez”. Me parece que te hice demasiado caso. Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. ¿Piensas que eres el único que extraña? Además, había muchas diferencias entre nosotros. Pero la más notoria era que yo no me quería nada y tú te amabas demasiado. Tanto que en ti no había lugar para mí. Tal vez encuentres a alguien a quien ames tanto como te amas a ti mismo y ese va a ser el amor verdadero. Es un consejo, si yo no lo aguanté, creo que nadie lo va a aguantar, porque yo con esas cosas soy bastante paciente. Es solo un consejo.

La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a ti y es un infierno; por eso decido alejarme ahora. Porque si seguimos con esto que no tiene nombre, voy a amarte cada día mucho más y no es eso lo que quiero. Tal vez no tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie, y tú tendrías que estar con alguien de tu edad y yo con alguien de la mía. Mejor encuentro a alguien que pueda ver a los amigos todos los días, así ellos no me quitan el tiempo que me tiene que dedicar. Voy a tenerlo en cuenta a la hora de elegir la próxima vez.

Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que tú fuiste todo en la mía. Ni como novio, ni como hermano, ni como amigo; me duele verte, escribirte o escucharte. Este es el último e-mail, espero que sepas que no me adapté a tu estilo de vida, a tu filosofía de vida “light”, cero obligaciones conmigo. No era eso lo que quería para nosotros.

Yo escribo esto suponiendo que vas a entender porque te sé un tipo inteligente. Así que a partir de hoy, voy a empezar de nuevo. No quiero hablar contigo. No quiero verte, no quiero escucharte. No me gustó tu “manera”. Tal vez cuando sea más grande me acuerde de ti y entienda lo que me habías querido decir. Quizás ya lo entendí. Por eso hoy, hoy que quiero decidir, prefiero estar con alguien que me ame a mi manera.

PD. Pero como te amé yo, no te va a amar nadie.

domingo, enero 20


142 días

Te libero. Basta de dramas. Basta de cuidar a la nena malcriada que no supera su pasado. Basta de intentar descifrarme el acertijo, de resolverme el rompecabezas. Nos veo de afuera, amor: basta.

Tan grande ayer y tan falto de seriedad en el hoy. No existen mayores pruebas de inmadurez que la cobardía y el autosabotaje de constante disfrute. Las carencias corren por tus venas. Que ta que ti, que sí que no, que ayer era todo para ti y hoy nada soy. Me decepcioné. Dejé las balas dentro tuyo, no tengo nada que perder.

Sé que no te dará mucha bronca ni tanta pena. El orgullo te define, te estruja los sesos, Te posee completo, te hace mutar todas las células del cuerpo a fino y reluciente mármol. Y con la dureza del mármol, me abandonas, me reemplazas y me superas (todo en cuidadoso orden). No voy siquiera a pensarlo. Creo en no volver a creerte una sola de tus palabras.

sábado, enero 19

Acuerdos de una sola parte y además olvidados

Recibido en 19 de diciembre de 2011 a las 13:41
Hagamos una cosa... una vez cada 6 meses te mando un "VIVO" por msj como señal de vida. Si pasan un par de años y no recibes nada, es porque me mori...


Ha pasado poco mas de un año y continúo esperando mis "VIVO" (me debes un par). Eso o al menos una explicación porque creo merecerla. Te extraño, aunque mucho no te interese y aunque no estés disponible para leerme.

sábado, enero 12

De vez en mes

El enojo, la decepción disfrazada y la fortaleza fueron falsos. Me quebré. Sollocé lenta y quedamente sobre el asiento del copiloto y de pronto me vi empapada en llanto sobre su regazo. Me quebré de verdad. Mis lágrimas ajenas mojaban rápidamente sus jeans ya de por sí oscuros y sus manos acariciaban dulcemente mi cabello. "¿Qué sientes por mí?", preguntó casi casualmente en medio de la tormenta (mi tormento). Sin predecir ni temer, después de eternos segundos contesté. Y ahí supo que él era toda mi vida.

Amistades que nunca mueren


A ella, porque a pesar de los años y la distancia seguimos juntas.