sábado, julio 20

(Des)equilibrados

Dan las tres, las cuatro y las cinco de la mañana mientras yo continúo perdida, ensimismada en la lectura que he leído ya mil veces (sin exagerar) y de la cual podría recitar de memoria pasajes y pasajes. Las páginas de mi libro favorito reposan en electrónico sobre la pantalla del computador. A cada línea, me acaricia la crudeza de las experiencias vividas por su autora casi adolescente. Desgarrador, dramático, frágil, muy propio.

"No puedo separar a la tú-persona de la tú-novia. Eres una sola. Si estás mal en tu vida, estás mal conmigo", reza la página ochenta y dos. Tan cierto, tan cotidiano, tan sumergido. Experiencias que no son transmisibles pero que, sin embargo, unos pocos las entendemos a la perfección.


martes, julio 16

Mayo, vuelve

Cuando me hubo pasado un considerable porcentaje del estupor, decidí alzar la cabeza y mirar otra cosa que no fuera pasto descuidado. Entremezclado con el verde paisaje, vi gente. Personas tan distintas que patéticamente se agrupaban en parejas y que, a pesar de las diferencias, congeniaban mejor que mi par de ojos. De pronto, tan oportuno como nunca, un vendedor ambulante con rosas rojas en la mano pasó frente a mí (mejor dicho a mi lado) rodeándome por supuesto y acercándose a cada una de las binas enamoradas.

Apreté los párpados con fuerza, intentando ahogar la humedad que rogaba por emanar de ellos. Aturdida, caminé. Caminé y me perdí, no pude encontrar la torre donde venden aguas naturales y botanas propias del verano. No es como si hubiera cargado un solo céntimo conmigo. No era eso. Quería la torre para subir las escaleras y ver el parque desde lo alto. Buscarlo a él desde lo alto, esperando que con suerte por fin pudiese encontrarlo.

Clara14: Y a esta última, ¿vos la querías tanto como a la primera?
Hogweed: La quería, pero distinto.
Clara14: ¿Por qué distinto?
Hogweed: Porque a medida que pasan los años/relaciones uno se pone duro para no sufrir. Entonces querés, pero con resguardos.