miércoles, enero 31

Extemporáneos (stop the clocks forever)

 Stop the clocks for you and me
Listen to me again
Stop the clocks forever

Re-visito los sitios más recónditos del computador y de mis memorias, y automáticamente me transporto varios (no diré cuantos en un intento de omitir la obviedad) años en el tiempo. Mi cuerpo evoca sensaciones en réplica de lo que serían mis años más imaginativos y especialmente creativos, aquellos en donde la mente planificadora lo tenía todo resuelto, con tanta antelación. Un día mencionaste un sorpresivo: "De aquí hasta dentro de 96 meses y contando, pero ya sabes lo que dicen: cuéntale tus planes a Dios para que se ría". Acertó. "En ésta no se pudo, pero en otra vida...". Más ecos.

 ¿Hicieron acto de presencia el naranjo, el limón y el durazno con los que inaugurarías la colección de árboles frutales en casa? En la mía crecimos un melocotonero, y es una tragedia que no estarás para compartir contigo la dulce cosecha mientras aspiramos el viento perfumado que tanto nos gustaba saborear. Ningún fruto tenemos en común al presente.. Creamos espacio, invertimos papeles e intercambiamos metas y logros: hoy, eres tú quien ha abrazado la certeza del hogar establecido, mientras yo deambulo fuera del guion que tanto anhelé escribir. Nuestros jóvenes seres adolecidos explotarían en carcajadas bien sonoras si tuviesen una ventana con vista al futuro. Si el paisaje mostrara una escena conjunta, la dedicaría a rectificar respuestas, a reparar mi apatía hacia tus interrogantes más introspectivas. Preguntaste antes por mi canción favorita y no hubo contestación, pues bien, ahora podría aclarar que no existe solamente una, sino que me he apañado de un repertorio considerable de frecuencias sonoras variables que me haría ilusión mostrarte, porque te recuerdo con un ávido gusto por la exploración. ¿Visitaste Tomorrowland u otro símil antes de cumplir la cuarta década? Si no, tendría el gesto de recordarte que van ya 30 meses de retraso a ese sueño de universitario. ¿Recuerdas cuando requisité tu ayuda para practicar en el automóvil? ¿Te sorprendería si te dijera que hoy día mi medio de transporte favorito es la bicicleta? En el pasado mi condición física y la poca motivación a montar sobre dos llantas me separaron de aceptar una invitación a una de las rodadas citadinas los sábados por la tarde. Otro contraste. ¿Cuántos temas tan propios de la conspiración más genuina podríamos hacer partícipes a nuestras conversaciones más casuales? Comenzaste a hablarlos casi un centenar de meses antes de que yo abriera esa puerta de posibilidades, ya que mi mente entonces se desarrollaba principalmente en temas superfluos y un toque autodestructivos. No habría tópico de sobra en la confianza de la cotidianidad. 

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que estábamos para encontrarnos". Nos cayó como anillo al dedo, articulaste posterior a un par de años de ausencia. El cruce se antojó temporal ya que pude sostener el reencuentro por apenas cinco meses adicionales. Congeniamos maravillosamente al inicio, pero las circunstancias terminaron por sopesar asimétricamente. Estuvimos empatados muy a destiempo y así extemporáneos permanecimos. Nuestra historia estuvo provista de un reloj interno escasamente sincronizado desde el minuto uno. Fuimos líneas secantes que se imposibilitaron a converger nuevamente más allá del punto de inflexión. ¿Cómo podríamos haber desafiado la geometría para coincidir e iniciar/intentar por tercera ocasión? Imposible. Apagamos las velas encendidas e interiorizamos las heridas, la brisa se tornó chubasco que apagó el fuego de nuestro amor. Me incapacité para decirte cuánto quería que lo nuestro pasara una vez más y otra vez más.  

— A veces tengo miedo de levantarme algún día y arrepentirme de haberte perdido, pero justo ahorita necesito estar sola.
— Lo siento mucho, Todo, absolutamente todo, Adiós.

10 años pasaron desde aquel 1 de mayo.