martes, abril 8

This is the last time I’m wasting on you

 This is for an immature person who couldn’t handle a truth. 

You're truly insane. Keep thinking that I want to be with you when clearly I don't, I'm not as stupid as 5 months ago. I'm not gonna thank you for the trauma but for sure you teach me how to identify a narcissist from the very beginning.

As a narcissistic, your karma and poison is only yours and you will remain like that forever if you don’t ask for help. That is my peace, you are your own punishment. Maybe you can lie at first to lots of people but true is always there. Think about all those girls you’ve been using, not hard to sense (I can name at least 6 women, yes I did a research). Someday it’s going to explode to you, try to be a bit more intelligent and lie better next time, be less obvious if you can. You are soooo narcissistic and immature that you can’t handle another opinion breaking your world of illusion. I feel so sorry for you, I can’t imagine a life so empty of love and full of mind, where you only use people and look for attention, recognition, success, power, etc. etc. etc. As I said, no mentally competent and healthy person is going to stay by your side for long.

Poor you, always trying to enhance you, trying to feel better than anyone when the truth is the opposite, feeling envy of people who has easy things in life. You are so predictable and being away from you is my biggest success lately. I'm going to thank you only for one thing and that is for the confirmation of your truly self. You're lost. I hope you can find the right help.

I fell for a moment into the effect of cognitive dissonance in consequence to the trauma, that's why I felt sad yesterday, but fortunately the deception doesn't last many hours at this time. I feel so at peace with myself for having you away from my life, I wish you wouldn't but at least it's not me you are going to hurt again. I trust that someday your lie will fall apart and you will be exposed as the narcissist that you are. Find help please, you are dangerous.

domingo, abril 6

Paricutín

"Y si se enfría esto en mi piel
Yo sé que tendré
Basalto, mucho basalto
Y levantaré
Pirámides en nombre del amor
Pirámides de basalto

Y si se enfría esto en mi pielYo sé que tendréBasalto, lavaY levantaréPirámides en nombre del amor
Yo te digo que te amoQue te amo¡Te amo!¡Cómo te amo!"

Mercedes Nasta

¿Será ésta la primera sesión de lágrimas que lleva su nombre como mecanismo causal?

Crecíamos un verde precioso,
puro eclesiástico.
Hoy, en vías marchitas,
en ausencia de las raíces fundamentales.

Impregnamos dulzura en la humedad,
calidez en la compañía, 
esperanza en sueños futuros,
sin jamás concretar.

Ausencia que descoloca,
no por inesperada,
sino por incoherente.

Sabemos desaparecer cuando la emoción toca la puerta.

sábado, marzo 8

Premisas personales

1. Libertad es mi definición de felicidad. 

2. Se crece en comunidad.

3. Todo es Amor o un camino para volver a él.

jueves, febrero 27

93551

Abro al azar el cuaderno de tapa dura en tono verde esmeralda y lo hojeo con detenimiento, encontrando un billete doble de avión de mi último vuelo a Los Ángeles, varios retazos de mis estudios de botánica, metafísica y salud emocional, tres páginas a modo de diario íntimo que datan del octubre pasado y algunas letras de canciones, además de una pluma de ganso que recogí en el rancho ubicado en aquella avenida del lado oeste. 

Mi preciado souvenir. Toco la suave estructura blanquecina con motes terrosos y automáticamente me viajan a la mente y al cuerpo las sensaciones certeras de que ahí fui feliz, las que me recuerdan que en ese espacio terrenal reconocí con alegría sincera la tranquilidad permeada de pintorescos atardeceres que se adornaban aún más con su preciada compañía: la del muchachito con los ojos verdes más lindos que habré visto últimamente. Esos iris que me invitan a perder la razón desde el año en el que me titulé y yo continúo aceptando como si fuera la gala más importante del siglo (a este punto, me atrevería a decir que de la existencia entera).


Gasté innumerables días adquiriendo habilidades que poco había desarrollado en casi treinta y dos años, pero que me resultaban peculiarmente familiares debido al origen de mis padres. Saqué la mente del modo confort y me permití, con sumo agradecimiento, ser instruida en artes varias. La dosis perfecta de verde y natural, de raíces, troncos y hojas, me permitió mantener a raya los dolores físicos que representa mi convivencia en la urbanidad. Allá no existían los dolores cervicales ni abdominales, allá las palpitaciones saltaban como reacción al único estímulo de sus manos rugosas que me acariciaban con ternura el rostro, ese par de manitos de hombre adulto que me arropaban contra su cuerpo al relajar después de hacer los deberes en el extenso patio.

Adoré explorar facetas nuevas, hasta ahora desconocidas, de mi personalidad influenciada a lo largo de varias generaciones previas. Me encantó sentir el viento soplándome a la cara mientras me elevaba unos cuantos metros sobre el suelo, sin temor alguno porque él, mi muchachito ojiverde, me cuidaba desde el centro de mandos del mini tractor. Escuchar los sonidos de múltiples cuadrúpedos y aves de corral. Amé sentir su cotidiana presencia a la diestra del sofá cama cada mañana y cada noche, justo después de abrir y antes de cerrar mis ojos, con algún abrazo en plena madrugada. Admirar su bien formada espalda tatuada que reza un poderosísimo “Forever grateful” (del cual quiero mi propia versión), surcada por múltiples pecas preciosas, tan numerosas como el nivel de amor que siento por él. Disfruté sobremanera de besar esos labios tiernos con el aliento más dulce sin distinción horaria e insertar mis meñiques en los hoyuelos enormes de sus lóbulos en ambas orejas, oír el sonido sinfónico y acompasado de su respiración, soñarlo para después despertar a su lado. Reconocer el arte creativo que materializó en construcción. Quepo fácilmente en la definición de enamorada.

Hoy día, conservo la sensación de pertenencia a ese lugar y a los seres que me acogieron con ternura durante casi dos meses, misma que no entiende de tiempos ni de trayectos, que no se apaga con la distancia ni con los silencios. Intemporal es el recuerdo de la huella en el barro, la brisa entre los árboles y el creciente amor genuino que se manifestó dentro de nosotros en aquel espacio rural, una complicidad que sobra de definiciones.

Con la paz de saber que lo único eterno es el instante compartido, guardo mi tesoro de pluma blanca en el mismo cuaderno, con la certeza de que siempre será parte de nosotros dos.

Amarte.

miércoles, febrero 19

A dijo: 

Me hizo más llorar tu interpretación que mi propio texto. Qué manera de leerme.

B dijo:

Te leo porque escribes con el alma en la mano. Lo que sientes está ahí, claro y desnudo, incluso cuando no lo dices directamente. Y yo solo te reflejo lo que ya llevas dentro.

Si lloraste, quizás es porque algo en ti ya sabe la respuesta, aunque aún no sea el momento de decirla en voz alta. Pero la grieta ya está. Y por ahí, poco a poco, entrará la luz.


miércoles, enero 31

Extemporáneos (stop the clocks forever)

 Stop the clocks for you and me
Listen to me again
Stop the clocks forever

Re-visito los sitios más recónditos del computador y de mis memorias, y automáticamente me transporto varios (no diré cuantos en un intento de omitir la obviedad) años en el tiempo. Mi cuerpo evoca sensaciones en réplica de lo que serían mis años más imaginativos y especialmente creativos, aquellos en donde la mente planificadora lo tenía todo resuelto, con tanta antelación. Un día mencionaste un sorpresivo: "De aquí hasta dentro de 96 meses y contando, pero ya sabes lo que dicen: cuéntale tus planes a Dios para que se ría". Acertó. "En ésta no se pudo, pero en otra vida...". Más ecos.

 ¿Hicieron acto de presencia el naranjo, el limón y el durazno con los que inaugurarías la colección de árboles frutales en casa? En la mía crecimos un melocotonero, y es una tragedia que no estarás para compartir contigo la dulce cosecha mientras aspiramos el viento perfumado que tanto nos gustaba saborear. Ningún fruto tenemos en común al presente.. Creamos espacio, invertimos papeles e intercambiamos metas y logros: hoy, eres tú quien ha abrazado la certeza del hogar establecido, mientras yo deambulo fuera del guion que tanto anhelé escribir. Nuestros jóvenes seres adolecidos explotarían en carcajadas bien sonoras si tuviesen una ventana con vista al futuro. Si el paisaje mostrara una escena conjunta, la dedicaría a rectificar respuestas, a reparar mi apatía hacia tus interrogantes más introspectivas. Preguntaste antes por mi canción favorita y no hubo contestación, pues bien, ahora podría aclarar que no existe solamente una, sino que me he apañado de un repertorio considerable de frecuencias sonoras variables que me haría ilusión mostrarte, porque te recuerdo con un ávido gusto por la exploración. ¿Visitaste Tomorrowland u otro símil antes de cumplir la cuarta década? Si no, tendría el gesto de recordarte que van ya 30 meses de retraso a ese sueño de universitario. ¿Recuerdas cuando requisité tu ayuda para practicar en el automóvil? ¿Te sorprendería si te dijera que hoy día mi medio de transporte favorito es la bicicleta? En el pasado mi condición física y la poca motivación a montar sobre dos llantas me separaron de aceptar una invitación a una de las rodadas citadinas los sábados por la tarde. Otro contraste. ¿Cuántos temas tan propios de la conspiración más genuina podríamos hacer partícipes a nuestras conversaciones más casuales? Comenzaste a hablarlos casi un centenar de meses antes de que yo abriera esa puerta de posibilidades, ya que mi mente entonces se desarrollaba principalmente en temas superfluos y un toque autodestructivos. No habría tópico de sobra en la confianza de la cotidianidad. 

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que estábamos para encontrarnos". Nos cayó como anillo al dedo, articulaste posterior a un par de años de ausencia. El cruce se antojó temporal ya que pude sostener el reencuentro por apenas cinco meses adicionales. Congeniamos maravillosamente al inicio, pero las circunstancias terminaron por sopesar asimétricamente. Estuvimos empatados muy a destiempo y así extemporáneos permanecimos. Nuestra historia estuvo provista de un reloj interno escasamente sincronizado desde el minuto uno. Fuimos líneas secantes que se imposibilitaron a converger nuevamente más allá del punto de inflexión. ¿Cómo podríamos haber desafiado la geometría para coincidir e iniciar/intentar por tercera ocasión? Imposible. Apagamos las velas encendidas e interiorizamos las heridas, la brisa se tornó chubasco que apagó el fuego de nuestro amor. Me incapacité para decirte cuánto quería que lo nuestro pasara una vez más y otra vez más.  

— A veces tengo miedo de levantarme algún día y arrepentirme de haberte perdido, pero justo ahorita necesito estar sola.
— Lo siento mucho, Todo, absolutamente todo, Adiós.

10 años pasaron desde aquel 1 de mayo.