Me sostiene a cada minuto. Sube mi ánimo a niveles insospechados. Pronuncia palabras que mis oídos jamás escucharon antes. Me deja ser, imaginar y compartir con él lo que hay dentro de mi cabeza. Me conoce tanto que deja de lado mi mal humor y emprende la labor de ponerme contenta. Cocina para mí. Acaricia mi pelo mientras estoy quedándome dormida. Me hace sentir guapa y muy querida. Devuelve mis pies al planeta pero, con su trato, a la vez me deja la sensación de permanecer unos milímetros por encima del suelo.
Es el mejor tipo que he conocido. Tenemos historia. Forjamos millones de planes juntos y vamos camino a cumplirlos.
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